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Desafíos y oportunidades: Bionegocios y brecha de género en Latinoamérica

Por Cristal Muñoz,Ingeniera en Biotecnología, Diplomada en Creación de Negocios Candidata a título de Doctorado en Biotecnología, Mentora de la Red de Mentores 3IE-USM, Directora de la Asociación Chilena de Emprendedores Científicos y Tecnológicos (ACECyT), Profesora de laboratorio en la Universidad Andrés Bello

Es emocionante ver cómo año a año aumentan las startups de sello latinoamericano, irrumpiendo con ideas innovadoras. Sin embargo, estas ansias de lograr impactar positivamente en los problemas que aquejan a nuestro entorno, se ven disminuidas por la falta de madurez de las propuestas, comenzando el nebuloso camino de la solución ideal. 

Chile trabaja en la consolidación de un ecosistema startup, se realizan actividades que reúnen a diversos actores, existen fondos de financiamiento y premios que visibilizan el desarrollo tecnológico de diversas áreas del conocimiento. Todo lo anterior apunta a que estamos avanzando hacia una economía del conocimiento, pero lamentablemente esta situación se contrapone con la realidad.

Para formar empresas basadas en el conocimiento debemos generar conocimiento desde la base, y en nuestro país por décadas se destinó menos del 0,4% del PIB de inversión en ciencia y tecnología. Este año existe la esperanza de obtener un 0,48%, aumento que aportará al estudio y posterior desarrollo de tecnologías sustentables que respondan a los objetivos de desarrollo sostenible. Es indiscutible que todo avance es reconfortante, pero si nos comparamos con el mundo, sabemos que este aumento no es suficiente, ya que, en promedio, los países de la OCDE invierten un 2,3%.

Pero, regresemos nuevamente al ecosistema y cómo este entorno batalla contra la adversidad. Debemos comenzar por comprender las reales necesidades de los cerebros desbordantes de disrupción de las startups, masticar la información y entregar herramientas, acompañamiento y redes, que les permitan avanzar hacia la meta. 

Bajo esta perspectiva, es inevitable pensar en las brechas de género, en cómo emparejar la cancha y fomentar el emprendimiento de base científica liderado por mujeres. Si bien se ha visto una mayor participación femenina en el ecosistema, es importante tener en el radar las siguientes cifras Latinoamericanas; 32% de las mujeres participantes de startups son parte de un equipo fundador y un 19% cumple el rol de CEO.

Si extrapolamos la información a Chile, no estamos lejos de aquella realidad, ya que se ha detectado que las startups lideradas por mujeres, muestran un menor desempeño a la hora de vender y levantar capital en el país, sin embargo, no todo es negativo. 

Los emprendimientos femeninos poseen una tasa de sobrevivencia mayor que las lideradas por hombres con un 60,7%. Por lo tanto, las habilidades están presentes, solo debemos trabajar en fomentar el valor del emprendimiento femenino y generar instancias paritarias, fomentando la participación de mujeres en el sector tecnológico, visibilizando el desempeño emprendedor, científico y/o tecnológico y trabajando en convertirnos algún día en referentes para niñas y niños de todos los rincones de nuestro país.

Fuente: La Quinta Emprende

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